Los fármeseos por el triunfo de México contra Ecuador pasaron de la alegría a la tragedia al cobrar la vida de cuatro personas, tres de ellas tras ser aplastadas y una más tras sufrir una crisis epiléptica, además de asistentes ingiriendo bebidas alcohólicas hasta el amanecer y dejando toneladas de basura en Paseo de la Reforma. Testimonios de presentes describen "estampidas" donde la gente comenzó a empujarse, causando caídas fatales. El Ángel de la Independencia quedó cubierto de aromas penetrantes a heces, orina, alcohol y agua del drenaje. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, reconoció que en grandes aglomeraciones siempre existen riesgos y que no es viable prohibir este tipo de conmemmultudinarias, pidiendo a la ciudadanía que se cuide colectivamente. Anunció el refuerzo de protocolos de protección civil, salud y seguridad para futuras concentraciones. "Lo que tenemos, sabemos hasta ahorita, tiene que ver con un movimiento de gente en ese lugar y se va a investigar qué fue lo que pudo haber provocado", informó Brugada. La Mandataria destacó la importancia de que cuando se informe que los sitios están llenos, la gente obedezca y no acuda, señalando que no es recomendable instalar cercos. Defendió que todas las medidas implementadas funcionaron durante el evento. El Gobierno de la CDMX calificó la concentración del martes como la más grande en la historia de la Ciudad y posiblemente del País, con aproximadamente 1 millón 400 mil personas festejando en las calles. La Fiscalía General de Justicia capitalina abrió investigaciones penales por las cuatro muertes para determinar si ocurrió una "oleada humana".

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